Muchas veces nos identificamos con una comunidad, precisamente porque la amamos poco, y somos entonces muy hábiles para descubrir sus defectos, que son, entre otras cosas, el espejo de nuestros errores, de nuestra desidia, de nuestras faltas y carencias.

San Pablo, por el contrario, se muestra lleno de amor a su gente ignorante, tosca y un tanto perezosa; contempla al Espíritu actuando en la comunidad, su prontitud, su generosidad, su gozo. Y con esta mirada, la gente se transforma porque el amor transforma todo lo que ama.

Cardenal Martini

Esta web utiliza cookies para mejorar su experiencia de navegación. Puede consultar nuestra Política de Cookies.    Ver Política de cookies
Privacidad