No te entrometas en nada que no te competa, ni hables, ni preguntes, especialmente acerca de los trabajos de los responsables de la comunidad y de los defectos de los hermanos. No hables en absoluto del que está ausente.

Obedece, reverencia y ama a tus superiores con sincero corazón. Ten buena opinión de ellos y no permitas que se les critique ni se les difame en tu presencia. Y lo mismo con respecto a cualquier hermano y al prójimo.

Lanspergio (+ 1539) Enchiridion militiae christianae