No se llega de un extremo al medio, o a lo recto, si no se hace un esfuerzo intenso hacia el extremo opuesto.

Tienes un ejemplo en el enderezamiento de una vara curva: si quieres ponerla recta, no basta con empujarla hasta el medio, sino que, a causa de la oposición de su naturaleza, has de forzarla más allá de este. Igual ocurre con el vicio.

Si quieres llegar a la virtud tienes que esforzarte más allá del medio en que está puesta la virtud, porque, si no es así, difícilmente alcanzarás ese medio.

De manera que, si quieres tener humildad, no es suficiente evitar la soberbia, la vanagloria y sus ocasiones, sino que debes ir más allá deseando, queriendo y alegrándote de que se te reprenda, se te ignore, se te desprecie y se te atribuyan todas las imperfecciones y defectos que no sean motivo de escándalo.

Lanspergio (+ 1539) Enchiridion militiae christianae