Ten mucho cuidado de todo lo que haces, o dejas de hacer; mira que esté precedido de pura intención, no buscando sino la gloria de Dios.
Aunque intervengan otros fines secundarios o intermedios, el fin último sea la caridad, que te estimule a desear, querer y buscar en esta o aquella cosa la gloria y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Lanspergio († 1539)