EXAMEN DE LA VOCACIÓN

 

«A los que se presenten como candidatos se les ha de examinar atenta y prudentemente según el aviso del Apóstol San Juan: examinad si los espíritus vienen de Dios».

E.O.C. 1.8.2.

 

- Cuando un joven aspira a ingresar en la Cartuja...

- Normalmente escribe.

- ¿A quién?

- Puede ser al P. Prior.

- ¿Quién le contesta?

- El P. Maestro le manda una carta e incluye los impresos que dan una idea general de las observancias y exigencias de la vocación de cartujo (1).

- ¿Y qué ocurre?...

- Si contesta y persiste en su propósito se le invita a pasar unos días de convivencia en la Cartuja.

- ¿Y qué vida lleva?...

- Para que la convivencia sea más provechosa el aspirante ocupa una celda del claustro y sigue los horarios de la Comunidad.

- ¿Resulta eficaz la convivencia?

- Al cabo de varios días el aspirante se ha formado una idea bastante aproximada de la vida que desea abrazar.

- ¿Quién se ocupa del aspirante durante esos días?

- El P. Maestro le visita con frecuencia, el aspirante trata con él amistosamente el problema de la vocación y todo lo relacionado con ella.

- ¿Cuál es la finalidad precisa de este diálogo?

- Ahondar y aclarar los motivos de la vocación. Con frecuencia sucede que los motivos más profundos han sido solamente presentidos sin aflorar del todo en el plano de la conciencia.

- ¿Qué motivos no son válidos para ser cartujo?

- Los desengaños de la vida..., el deseo de una existencia tranquila, sin problemas..., en general cualquier móvil egoísta. De hecho el único motivo válido es la búsqueda de valores perennes, la búsqueda de Dios, más o menos clara, o al menos presentida. Procuramos analizar la vocación con suma discreción y paciencia, porque Dios puede escribir recto por medio de líneas torcidas.

 

REQUISITOS PARA INGRESAR EN LA CARTUJA

«No recibimos niños ni adolescentes, conscientes de los peligros espirituales y corporales a que se exponen. Sólo recibimos hombres de veinte años por lo menos, que, según el precepto del Señor a Moisés, puedan afrontar los combates espirituales».

DOM GUIGO, Consuetudines Cartusiae. XXVII.I.

 

- Prácticamente ¿a qué edad admiten en la Cartuja?

- Se tiende a desaconsejar cada vez más el ingreso antes de los veintiún años.

- De los veintiuno... ¿hasta qué edad?

Sin permiso especial del Capítulo General o del Reverendo Padre, llamado así el Prior General de la Orden, no se puede recibir a nadie que haya cumplido los cuarenta y cinco años.

- ¿Y se concede?

- Rara vez. Diría que ni se suele pedir. A esa edad la adaptación a las observancias de la Cartuja resulta muy problemática.

- ¿Piden ingresar a la Cartuja o pasarse a la Cartuja, miembros de otros Institutos Religiosos?

- Con frecuencia.

- ¿Se les admite?

- De no haber informes desfavorables este permiso se concede siempre.

- ¿Piden Vds. algún requisito típico?

- Sí.

- Por ejemplo...

Que sea capaz de cantar...

- Parece extraño...

- Pero tiene su razón de ser. Los oficios litúrgicos que tienen lugar en la iglesia son cantados y, sin un mínimo de cualidades musicales, el cartujo tendría que permanecer mudo en algo tan importante como la alabanza divina aunque, evidentemente, somos muy comprensivos en este punto sobre todo si está compensado por otras buenas cualidades del candidato.

- Bien. Otro requisito...

- El cartujo está destinado al sacerdocio si no ha ingresado para Hermano. En consecuencia se le pide formación cultural y capacidad intelectual para cursar los estudios eclesiásticos.

- Y en cuanto a la salud ¿qué pide la Cartuja?

- Antes de la admisión nuestros Estatutos aconsejan a «consultar a médicos prudentes que conozcan bien nuestro género de vida» (2). Pequeños desequilibrios síquicos, que en otro lugar pasarían casi desapercibidos encuentran en la soledad de la Cartuja una caja de resonancia que incapacitan para nuestra vida normal. Hoy día los exámenes médicos son obligatorios antes del Noviciado y de la Profesión.

- Cuanto a la fuerza de voluntad, ¿qué piden?

- La vocación a la soledad de la Cartuja exige una voluntad varonil y un juicio muy equilibrado.

- Entonces... los caracteres tranquilos tienen ventajas sobre los temperamentos nerviosos...

- Pero no siempre. También los temperamentos nerviosos pueden adaptarse bien a la Cartuja.

- Hablando claro, ¿cuál es la cualidad esencial que se requiere para ingresar?

- Como la vida del cartujo es vida de oración, difícilmente se puede admitir a quien no sienta atractivo por el recogimiento y la oración. En la vida contemplativa ninguna cualidad, por excelente que sea, puede suplir al espíritu de piedad.

 

EL POSTULANTADO

- Supongamos que un aspirante a monje del claustro ha dado señales de verdadera vocación, a juicio de los Superiores de la Cartuja. ¿Qué hace?

- Se le admite como postulante.

- ¿Qué es el Postulantado?

- El período de prueba que precede al Noviciado.

- ¿Cuánto dura?

- No debe bajar de tres meses, ni pasar de un año.

- ¿Qué vida lleva el postulante?

- Sus horarios y observancias son fundamentalmente los mismos que siguen los monjes.

- ¿Exactamente igual?

- Se le conceden ciertos alivios con el fin de que su adaptación a la nueva vida sea gradual.

- ¿Cómo viste?

- De seglar, pero en los actos de Comunidad aparece cubierto con una capa negra.

- ¿Hay alguna ceremonia especial con la que da comienzo el Postulantado?

- No.

- ¿En qué ocupa su tiempo el postulante?

- El tiempo libre que le dejan los rezos lo dedica a formarse en el espíritu de la Cartuja. Aprende las ceremonias litúrgicas. Y estudia latín.

- ¿Latín?

Sí, latín. En este punto los Estatutos de la Cartuja son terminantes: «El postulante no podrá iniciar el Noviciado hasta que tenga los suficientes conocimientos de lengua latina» E.O.C. 1.8.6.

- ¿Tardan mucho en saber latín?

- Normalmente después de unos meses de esfuerzo el postulante ha logrado adquirir unos modestos conocimientos que le permiten traducir correctamente los textos latinos normales.

- ¿Y ya no estudia más latín?

- Durante el Noviciado perfecciona estos conocimientos, lee, traduce la literatura ascética de la Cartuja, que casi toda está escrita en latín.

 

EL NOVICIADO

- Supongamos que, concluidos los meses de postulantado, la conducta del candidato no deja nada que desear...

- Si la Comunidad le da su voto favorable se le admite al Noviciado.

- ¿Cuánto dura el Noviciado?

- Dos años.

- ¿Qué hace el novicio durante el primer año?

- Formarse en la vida espiritual insistiendo en el estudio de la liturgia y las observancias cartujanas.

- ¿Y en el segundo año?

- Comienza los estudios que le preparan para el Sacerdocio: dos años y medio de Filosofía y tres años y medio de Teología.

- ¿Y dónde cursa estos estudios?

- Estos estudios, por exigencias de la vocación eremítica de la Cartuja, tienen lugar en la soledad de la celda.

- Pero... ¿cómo?

- Dos veces por semana los estudiantes van a la celda de un cartujo conocedor de las asignaturas estudiadas. Allí dan razón de sus estudios. Piden las explicaciones necesarias. El cartujo profesor resuelve las dificultades que los estudiantes hayan podido encontrar.

- ¿Van juntos los estudiantes?

- Sí.

- ¿Qué clase de Noviciado hace un religioso procedente de otro Instituto?

- Cuando el novicio es profeso perpetuo, normalmente sacerdote, los años de Noviciado, en lugar de dos, son cinco.

- ¿Cinco?

- Sí. Los cuatro primeros los pasa íntegramente en el Noviciado bajo la tutela del P. Maestro. El último año, dejando el Noviciado, pasa a convivir con los profesos solemnes, pero conservando en todo el estado de novicio.

- ¿Y tiene alguna finalidad especial este quinto año?

- Sí. En primer lugar, prepararse para la profesión, interrumpiendo incluso los estudios eclesiásticos en caso de que no sea sacerdote, dedicando su oración, lecturas y estudio a esta preparación. En segundo lugar, conocer mejor la vida de los profesos solemnes y ser conocido por ellos. En caso de que sea Diácono o Sacerdote ejerce estas funciones en la liturgia conventual.

- Específicamente, ¿qué misión tiene el P. Maestro de novicios?

- Dirigir su formación, ayudarles en sus dificultades y en «las tentaciones que suelen acechar a los seguidores de Cristo en el desierto» E.O.C. 1.8.16.

- ¿Cómo visten los novicios?

- Llevan un hábito igual al de los profesos, pero la cogulla es corta y sin trabas.

- ¿Qué es una traba?

- Tira de tela que une las dos partes de la cogulla. Además, en comunidad, visten una gran capa negra.

 

LA PROFESIÓN TEMPORAL

- Han pasado los dos años, la Comunidad ha dado su voto favorable, ¿qué es del novicio...?

- El novicio accede a la Profesión temporal.

- ¿Por qué «temporal»?

- Porque se emiten los votos de estabilidad, obediencia y conversión de costumbres por tres años solamente. El voto de obediencia comprende el de pobreza y castidad.

- ¿Los religiosos provenientes de otras Ordenes, que normalmente son profesos, también emiten la profesión temporal?

- No. Después de los cinco años de Noviciado hacen directamente la Profesión solemne.

- ¿Qué efecto tiene la Profesión temporal?

- Por ella el joven profeso queda definitivamente adscrito a la Cartuja donde emitió los votos. Los años de antigüedad en la Orden empiezan a contar a partir de esta primera Profesión.

- ¿Y se acabó el Noviciado?

- El joven profeso sigue perteneciendo al Noviciado como un novicio más. El P. Maestro dirige su formación espiritual. Viste como los profesos solemnes. Pero durante estos tres años que van a seguir continúa los estudios eclesiásticos, profundiza más en la formación espiritual que comenzó en el Noviciado.

- Y... ya han pasado los tres años...

- El joven profeso vuelve a renovar los votos por dos años más.

- ¿Dónde vive?

- Entre los Padres, experimentando así plenamente lo que va a ser la vida que piensa abrazar.

- ¿Sigue estudiando?

- El último año interrumpe los estudios para dedicarse con más plenitud a la oración y a la soledad de la celda, como dijimos al hablar del último año de Noviciado de los profesos perpetuos de otro Instituto religioso.

 

LA PROFESIÓN SOLEMNE

- Han pasado ya siete años de pruebas...

- Ciertamente. Y duras. Pero por fin llega la deseada hora de la consagración definitiva.

- ¿Día importante para un cartujo?

- El mayor acontecimiento en la vida de un cartujo juntamente con el Sacerdocio.

- ¿A qué le compromete?

- A vivir de por vida exclusivamente para alabanza de Dios. La Profesión solemne es fruto de una larga cadena de gracias a las que ha correspondido generosamente con hondas renuncias y una fidelidad diaria y sin brillo no menos costosa.

- ¿La Profesión solemne es el final?

- No. Por el contrario, bajo ciertos aspectos es más bien el comienzo. El cartujo en un acto sublime se ha consagrado a Dios. Ahora tiene que vivir día a día esa consagración en medio de continuas renuncias. El Sacerdocio conferido al terminar los estudios, corona la Profesión.

Carta de San Bruno a los monjes de la Chartreuse:

«Alegraos, pues, mis carísimos hermanos, por vuestra feliz suerte y por las abundantes gracias que la mano del Señor ha derramado sobre vosotros. Alegraos de haber escapado de los muchos peligros y naufragios del tempestuoso mar del siglo. Alegraos de haber alcanzado el refugio tranquilo y seguro del más resguardado puerto. ¡Cuántos lo han deseado, cuántos han luchado por ello y, sin embargo, no lo han conseguido! Otros muchos, después de haberlo alcanzado, son excluidos de él, porque a ninguno de ellos se le había concedido esta gracia de lo alto.

Tened por cierto, hermanos míos, que todo el que llega a perder, por la causa que sea, este ansiado bien después de haberlo gustado, lo lamenta luego toda la vida».

P. L. 152.418

 
     

 

 

 

     
 

(1) Hoy es frecuente comunicarse con los aspirantes a través del correo-e.

 

 

(2) E.O.C.1.8.2.