EL PRIOR

 

- ¿La Cartuja tiene Abad?

- La dignidad abacial no ha existido nunca en la Cartuja.

- ¿Quién es la máxima autoridad en cada Cartuja?

- El Prior es superior mayor según el Derecho, y es él quien gobierna el monasterio, ayudado por algunos monjes llamados «Oficiales» en razón del oficio que desempeñan.

- ¿Cómo es elegido el Prior?

- Normalmente el Prior es elegido por la Comunidad. Cuando una Casa se queda sin Prior, se consulta a la Comunidad para ver si desea elegir ella nuevo Prior, o prefiere que sea el Capítulo General o el Reverendo Padre quien lo nombre.

- ¿Todas las Casas pueden elegir Prior?

- Una Casa puede elegir Prior si hay en ella por lo menos seis profesos que puedan votar. Los que no son profesos de la Casa electora, para poder tener voto en la elección, necesitan haber pasado un año íntegro en dicha Casa.

- ¿Qué costumbres tienen los cartujos para elegir Prior?

A la elección precede un ayuno de tres días y al final de Laudes y Vísperas se canta el himno Veni Creator para impetrar la ayuda del cielo en un asunto tan importante. Mientras tanto, son convocados dos Priores de la Orden, generalmente los Visitadores de la Provincia, para que presidan la elección de Prior como Confirmadores. Llegados a la Casa electora se unen a la oración y silencio de los monjes, y no se entrometen para nada en la elección, limitándose a velar para que todo se desarrolle según las normas establecidas.

- ¿Qué pasa el día de la elección?

- El día de la elección asiste toda la Comunidad a la Misa del Espíritu Santo que celebra uno de los Confirmadores. Después, reunidos en la sala capitular, los monjes oyen una exhortación de los Confirmadores al final de la cual salen quienes carecen de voto: novicios, profesos temporales y donados, quedando sólo los electores.

- ¿Cómo es el escrutinio?

- El escrutinio es secreto; cada elector escribe en una papeleta el nombre del que pretende elegir, mete la papeleta en un sobre y lo entrega a los Confirmadores. Terminado el escrutinio, los Confirmadores hacen el recuento de los votos para ver quién es el que más ha obtenido.

- ¿Cuántos votos se necesitan para ser elegido?

- Nadie puede ser elegido si no obtiene por lo menos la mitad de los votos más uno.

- ¿Y si nadie los alcanza?

- Si nadie alcanza este número habría que proceder a efectuar un nuevo escrutinio; pero si alguien resulta elegido, el Confirmador principal dice en voz alta: «Tenemos Prior», a la vez que declara nombre del elegido, la Casa de Profesión y el cargo que quizá desempeñaba; también indica el número de votos que ha obtenido.

- ¿El elegido es «ipso facto» Prior?

- Antes de confirmarle como Prior, se da un plazo de tiempo para que se pueda objetar contra la forma de la elección o contra la persona del elegido.

- ¿Cómo es la ceremonia de la confirmación?

- La Confirmación de Prior es una sencilla ceremonia que tiene lugar en el Capítulo, donde se encuentra reunida toda la Comunidad. El Confirmador principal dice en voz alta: «Nosotros N. y N., humildes Priores de las Casas N. y N., elegidos por vosotros para presidir vuestra elección, con la autoridad de nuestros Estatutos os confirmamos como Prior de esta Casa a Dom N., profeso de tal Casa, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo», a lo que la Comunidad responde: Amén.

- ¿Cómo es la investidura de Prior?

- La instalación del Prior es igualmente una ceremonia familiar a la que no asiste ningún invitado. A la hora convenida, los Confirmadores conducen al Prior a la silla de su predecesor en la iglesia, asiéndole de la cogulla. La Comunidad entra también en la iglesia y todos juntos hacen oración. A continuación, reunidos en el Capítulo, todos los monjes se van acercando uno por uno y arrodillados ante el nuevo Prior le prometen obediencia y le dan un abrazo. El día de instalación del Prior es de regocijo familiar: se come en el refectorio y no se ayuna, a no ser que se trate de ayuno muy principal.

- ¿Qué dicen los Estatutos de la Cartuja sobre el Prior?

- Los Estatutos recuerdan al Prior que su cargo no es un honor sino un servicio a sus hermanos, a quienes aprovechará con su palabra, pero sobre todo con su vida.

- ¿Externamente, en qué se distingue el Prior?

- El Prior no usa ningún signo que le de a conocer como Prior y, aunque ocupa el primer puesto en los actos de comunidad, nadie podría distinguirle de un Hermano. Los monjes le tratan con reverencia pero con naturalidad, prescindiendo de cualquier clase de ceremonial. «El Prior es el primero entre iguales («primus inter pares»); su misión es dirigir a sus iguales, de los cuales es el servidor y no el señor» (1). Esta frase, que podría parecer muy moderna, es, en realidad, la interpretación de la autoridad del Prior dada, en el siglo XVII, por el Reverendo Padre Dom Le Masson, el cual, curiosamente, ha pasado a la historia con fama de autoritario (2).

- ¿Cuál es la misión principal del Prior?

- El Prior recibe las profesiones de los monjes y lleva la alta dirección de los asuntos de la Casa, vela por la observancia y debe ser el «padre común de todos en el monasterio» (3), a quien «puedan acudir los monjes como al amparo de un padre bondadoso y abrirle espontáneamente su alma si lo desean» (4). Todo esto exige del Prior que esté desprovisto de miras humanas y posea un grado muy elevado de espíritu sobrenatural.

- ¿Qué horario cumple el Prior?

- Aunque no goza, a causa de su oficio, de la misma soledad y quietud que los demás monjes, sin embargo su ambiente sigue siendo la vida recogida de la Cartuja. No acostumbra a salir de casa «sin verdadera necesidad», sobre todo en Adviento y Cuaresma. Tampoco acostumbra a comer con los huéspedes, a no ser que se trate de personas a quienes no se les puede negar fácilmente esta atención, ni deja de asistir a los actos de comunidad por atenderles.

- ¿Alguna anécdota?

- Monseñor Camus refiere a este particular una candorosa anécdota que sucedió a San Francisco de Sales cierta vez que fue huésped en la Gran Cartuja de la cual era Prior su amigo Dom Bruno d'Affringues. «He aquí, dice Monseñor Camus, lo que Francisco de Sales me contó una vez con un sentimiento sin igual. Después de haber predicado en Grenoble el Adviento y la Cuaresma en 1618, antes de volver a su residencia, tuvo el deseo de visitar la Gran Cartuja que no distaba más de tres leguas de la villa, en un desierto que, siendo espantoso, era sin embargo muy recogido.

«Cuando el bienaventurado Francisco se dirigió allí era Prior y General de toda la Orden Dom Bruno d'Affringues, hombre de profunda ciencia y de una humildad y simplicidad aún más profundas. No teniendo nada de esa ciencia que hincha, tenía mucho de la caridad que edifica. Yo le he conocido y sólo he visto en él suavidad, candor, bondad, todo ello junto a una consumada ciencia que parecía infundida del cielo y que superaba las posibilidades humanas. Gobernó este santo asilo durante mucho tiempo con tanta prudencia que su recuerdo será bendito.

«Recibió a nuestro bienaventurado de una manera digna de su piedad, candor y sinceridad. Os haré saber un detalle de esta hospitalidad que Francisco de Sales tanto ensalzaba. Después de haberle conducido a una de las habitaciones de los huéspedes y de haber conversado con el Santo Obispo de cosas totalmente celestiales, se dio cuenta de que era una fiesta de la Orden, lo que obligó a este hombre tan bondadoso a despedirse de nuestro Francisco, no sin decirle que muy a gusto se hubiera quedado con él hasta la hora de su cena y del descanso, pero que juzgaba ser conforme a su piedad el preferir la obediencia al sacrificio de la cortesía y que se retiraba a la celda a la hora establecida para poder asistir de noche a los Maitines. El bienaventurado Francisco aprobó calurosamente esta exactitud en la observancia y el bueno de Dom Bruno se excusó una vez más por tratarse de la festividad de un santo muy estimado en la Orden.

«Habiéndose despedido con todas las pruebas de respeto y deferencia que se pueden desear, y retirándose a su celda, se encontró con uno de los oficiales de la Casa que le preguntó a dónde iba y en dónde había dejado a Monseñor de Ginebra. «Le he dejado en su habitación y me he despedido de él para retirarme a la celda e ir esta noche a Maitines, a causa de la fiesta de mañana». ¡En verdad, Reverendo Padre, le dijo este oficial, sois muy entendido en cuestiones de cortesía! ¿Tenemos todos los días en este desierto prelados de esta talla? ¿No sabéis que Dios se complace en los sacrificios de la hospitalidad y de la bondad? Siempre tendréis tiempo para cantar las alabanzas de Dios: los Maitines no os faltarán. Pero ¿quién puede tratar mejor que vos a tal prelado? ¡Qué vergüenza para la Casa que le dejéis solo! -Hijo mío, dijo el Reverendo Padre, creo que tenéis razón y que he obrado mal».

«Sin detenerse, volvió hacia Monseñor de Ginebra, y encontrándole en su habitación, le dijo: «Monseñor, al irme, he encontrado uno de nuestros oficiales y me ha dicho que he cometido una descortesía dejándoos solo y que puedo recuperar los Maitines, pero que no siempre tendremos un Monseñor de Ginebra. Creo que es verdad y por eso he vuelto para pediros perdón y rogaros que excuséis mi impertinencia, pues os aseguro que 'ignorans feci' y que no miento».

»El bienaventurado Francisco quedó asombrado de esta admirable sencillez, ingenuidad, simplicidad, y me dijo que esto le dejó más admirado que si hubiera visto hacer milagro» (5).

 

EL VICARIO

- ¿Podría definirme el cargo de Vicario?

- El Prior de Chartreuse pasaba una semana de cada cinco en la «Casa de abajo», llamada así porque estaba situada a más de 3 km. de las celdas de los Padres, en un lugar 300 metros más abajo. Allí vivían los Hermanos con el Procurador. En ausencia del Prior un monje hacía sus veces presidiendo la comunidad de los Padres. A partir del siglo XIII comenzó a darse el nombre de Vicario al monje que sustituía al Prior y, como muestra de respeto, se le asignó el primer puesto en comunidad después del Prior, tal y como se viene observando hasta nuestros días.

- ¿Qué misión apostólica tiene el Vicario?

- Los Estatutos dedican un capítulo entero al Vicario recordándole sus obligaciones y las cualidades de que debe estar adornado: debe ser una persona en quien el Prior pueda tener plena confianza y servirse de sus consejos; que siempre, pero en especial estando ausente el Prior, brille ante los demás por su observancia regular y el amor a la paz. Estando ausente o impedido el Prior, el Vicario hace sus veces; sin embargo fuera de este caso excepcional, el ámbito de su cargo es el claustro de los Padres, cuyas recreaciones y paseos preside; soluciona las pequeñas cuestiones que se pueden presentar en la vida diaria y da los permisos comunes que no requieran especial autorización del Prior.

- ¿Algo especial?

- En el Capítulo lee, en fechas determinadas, las Cartas del Capítulo General y de la Visita que él guarda en su celda con otros documentos oficiales; señala las lecturas de la Iglesia según los tiempos litúrgicos y ordena lo que se ha de leer en el refectorio.

 

EL PROCURADOR

- ¿Quién es el Procurador?

- El Prior descarga el peso de la administración temporal del monasterio en un monje a quien se conoce con el nombre de Procurador. De su competencia son todos los asuntos relativos a la administración, aunque dependiendo siempre de la dirección del Prior, sin cuyo permiso no puede efectuar compras ni ventas de importancia.

- ¿Cuando algún monje necesita alguna cosa para la vida diaria?

- Todo lo que los monjes necesitan, lo deben pedir al Procurador, por medio de una breve nota que dejan en el ventanillo de su celda o en un buzón especial colocado en un lugar accesible.

- ¿Y cuando un cartujo está enfermo?

- Propio del oficio del Procurador es visitar a los monjes enfermos, preocuparse por su salud y procurarles todo lo necesario. Para realizar bien este importante deber, el Procurador se sirve de un Hermano enfermero, que con frecuencia posee algún título sanitario, y si se precisa llama al médico de casa o se recurre al dictamen de un médico especialista.

- Y las visitas a huéspedes, ¿quién las atiende?

- El Procurador recibe y atiende a los huéspedes, pero rara vez come con ellos.

- ¿Qué otros cargos tiene el Procurador?

- Además de los trabajos propios de la administración temporal, el Procurador preside la comunidad de Hermanos, dirige las obediencias y determina los trabajos que se deben realizar; es normalmente el Maestro de los novicios Hermanos, cuya formación religiosa y espiritual debe dirigir.

- Mucho trabajo para un solo cartujo...

- Este conjunto de obligaciones tan dispares exigen del Procurador una difícil armonía: habilidad para los asuntos materiales y, a la vez, una profunda vida sobrenatural de piedad y recogimiento. El Estatuto reconoce la dificultad de hermanar estas dos cosas y recomienda al Procurador que «aunque a imitación de Marta, cuyo oficio asume, tenga que afanarse y preocuparse por muchas cosas, sin embargo no debe abandonar por completo el silencio y la quietud de la celda, ni perderles del todo la afición: antes bien, en cuanto se lo permitan los asuntos de la Casa, se acogerá siempre al retiro de su celda como al abrigo del más seguro y tranquilo puerto, para que allí., orando, leyendo y meditando, se sosieguen las turbulencias de su ánimo nacidas del cuidado y administración de las cosas temporales, y pueda, al mismo tiempo, llenar su interior de algunos pensamientos saludables que luego expondrá con unción y sabiduría a los Hermanos a él confiados» (6).

- ¿Requiere el Procurador la colaboración de alguien?

- Para hacer el trabajo del Procurador más llevadero, algunas Casas tienen varios Procuradores y, a veces, un Hermano se encarga de los asuntos materiales; sin embargo, esto no suele ser lo ordinario.

 

EL MAESTRO DE NOVICIOS

- ¿Después del Prior el cargo más importante será el de Maestro de Novicios?

- La formación de los novicios del claustro se encomienda a un monje que, en palabras de los Estatutos, se distinga por su caridad, observancia religiosa y sea experimentado en las cosas de la Orden: que sienta especial afición a la quietud de la celda e irradie amor por la vocación. Para que el Maestro pueda vivir enteramente entregado al recogimiento de la celda, no se le ocupa en asuntos secundarios.

- ¿Qué misiones específicas tiene el Maestro de Novicios?

- El P. Maestro examina personalmente las futuras vocaciones y dirige los primeros pasos de los postulantes en la vida religiosa. Examina y prueba a los novicios para que vean con claridad su vocación y se decidan libremente por ella.

- ¿Cuál es su principal trabajo?

- El principal trabajo del P. Maestro consiste en instruir a los novicios en el espíritu de la Orden y en sus observancias, orientarles en la vida espiritual y solucionar sus dudas y dificultades, frecuentes en los comienzos. También los profesos temporales permanecen durante los tres primeros años bajo la dirección del Maestro, exactamente igual que los novicios, aunque les va dejando poco a poco para que se vayan acostumbrando a la completa soledad de la celda.

- ¿Mucha responsabilidad?

- La admisión y formación de los candidatos, que el día de mañana serán el porvenir de la Orden, depende en gran manera del Maestro; de ahí la importancia y responsabilidad de su cargo.

 

EL SACRISTÁN

- ¿Cómo es tan importante en la Cartuja el Sacristán?

- Para los que no conozcan la vida de la Cartuja resultará extraño incluir al Sacristán entre los Oficiales; sin embargo, siempre se ha considerado como un cargo de cierta importancia. Hasta hace pocos años el Sacristán, junto con el Vicario y el Procurador, era miembro obligado del Consejo, y todavía los Estatutos le dedican buena parte del Capítulo 46, indicándole sus obligaciones y el espíritu con que debe ejercer su piadoso oficio.

- ¿Y qué hace el Sacristán?

- En general, cuida del orden de la iglesia y de las capillas, procura que no falte nada a los sacerdotes y que los ornamentos y demás objetos de culto estén siempre limpios y ordenados. Prepara la tabla de Misas, indicando las intenciones por las que se ha de celebrar y toca la campana a las horas establecidas para los rezos.

- ¿Alguna prerrogativa especial?

- El Sacristán es la única persona que puede rezar el Oficio divino en la iglesia delante del sagrario.

 

EL CONSEJO

- ¿Quién ayuda en el gobierno al P. Prior?

- El Prior decide por sí mismo de los asuntos ordinarios que se puedan presentar. Cuando se ofreciere alguna cuestión de interés general, puede consultar a la Comunidad antes de tomar una decisión; sin embargo, es más frecuente que para los asuntos de alguna importancia, el Prior reúna el Consejo.

- ¿Cuántos componen el Consejo?

- Éste se compone de los Padres Vicario, Procurador y, por lo menos, dos monjes más, elegidos uno por el Prior y el otro por la Comunidad (7).

- ¿Cuándo se reúne?

- El Consejo se reúne, por lo menos, cuatro veces al año y los temas que en él se tratan son muy variados, de forma que frecuentemente, en una misma sesión, el Consejo delibera, por ejemplo, sobre las aptitudes de un novicio y a continuación pasa a examinar la conveniencia de adquirir determinada maquinaria agrícola.

- ¿De qué tratan?

- Temas obligados que deben ser sometidos al Consejo son: la relación de cuentas a final de año, dar o recibir préstamos, enajenar bienes, etc..., cuyo valor sobrepase una determinada tasa. Cada trimestre el P. Maestro debe informar al Consejo sobre la conducta de los novicios y el Prior no puede anular la Donación de un Hermano sin contar antes con el consentimiento del Consejo.

Este mecanismo administrativo de las Casas resulta sencillo y eficiente y, sobre todo, permite a los monjes vivir ajenos de cuidados y gozar del sosiego interior característico de la Cartuja.

 
     

 

 

 

     
 

(1) Dom Le Masson «Disciplina Ordinis Cartusiensis» p. 75.

(2) Sobre este Reverendo Padre puede verse un estudio moderno en «Le Louis XIV des Citartreux Dom Innocent Le Masson (1627-1713)» de Jacques Martín. Ed. Téqui. Paris 1975.

(3) E.O.C. 3.23.8.

(4) E.O.C. 3.23.8.

(5) J. P. Camus, «L Esprit du Bienheureux Francois de Sales. Evesque de Geneve» París. Gaume, 1840. 1.201. cit.; «La Grande Chartreuse par un Chartreux». 12eme' édit p. 79 ss.

(6) E.O.C. 3.26.1

(7) Cuando la Comunidad es numerosa es más frecuente que sean cuatro los monjes elegidos para el Consejo.