ant: normal; font-weight: normal; font-family: Arial" lang="ES-TRAD"> ¿Alguna en España?
- Una en la provincia de Castellón de la Plana, en la zona montañosa y solitaria de la Tinansa de Benifaça. Se recuperó un antiguo monasterio cisterciense del siglo XIII y, una vez restaurado y adaptado a las necesidades de una comunidad de monjas, se inauguró en septiembre de 1967 y se comenzó a vivir la vida cartuja gracias a un grupo de jóvenes religiosas españolas que habían profesado en las Casas que la Orden tiene en Italia y Francia.
La dirección es:
Cartuja Santa María de Benifaçà
E-12599 Puebla de Benifasar (por Vinaroz)
CASTELLÓN
DE
LA PLANA (ESPAÑA)
- Y ¿las cartujas femeninas francesas?
- Una antigua
CHARTREUSE DE NONENQUE
F-12540 MARNHAGUES ET LATOUR (FRANCIA)
- Y otra de construcción moderna:
CHARTREUSE DE NOTRE-DAME.
F-04110 Reillanne –FRANCIA
- ¿También en Italia dice que tienen casas ?
- Se habilitó la antigua cartuja de monjes de Vedana, al norte de Italia y la ocuparon parte de las monjas italianas. La dirección es:
CERTOSA DE VEDANA
Via San Gotardo 59
I-32037 SOSPIROLO BL (ITALIA)
La otra cartuja femenina en Italia es de reciente construcción y se encuentra también al norte. Esta es la dirección:
CERTOSA DELLA TRINITÀ
I-17058 DEGO (SV) ITALIA
VISTA DE CONJUNTO
- ¿En qué año alcanzó la Cartuja, en el mundo, su máximo esplendor?
- Hacia el año 1520 contaba con 17 Provincias y 195 Casas. A lo largo de aquel siglo, la Orden perdió 39 Casas a consecuencia de las guerras de religión y desde entonces el número de religiosos comenzó a declinar, aunque todavía en vísperas de la Revolución francesa existían 126 Cartujas con un total de 3.500 religiosos. La Revolución hizo desaparecer casi todas las Casas de la Orden. Después comenzó el lento resurgir; en 1900 había 21 Casas abiertas; hoy son 22 con poco más de medio millar de religiosos y es posible que este número se reduzca más en los años próximos, pues la crisis general de vocaciones afecta también a la Cartuja.
- ¿Le ve Vd. futuro a la Cartuja?
- La observancia cartujana, con todas sus exigencias, cuesta a los jóvenes de hoy más que en otros tiempos, pues están acostumbrados a la vida fácil y placentera de una sociedad demasiado materializada para la cual la fe no es ya el valor esencial de la vida. Todo esto hace prever que, en los años inmediatos, la Cartuja no va aumentar sus efectivos numéricos. Este hecho, aunque importante para la vida de una Orden, no es lo esencial.
- ¿La cantidad de vocaciones es índice de la calidad de vida?
- Ordinariamente se toma el número de religiosos como índice del esplendor de una Orden. Aunque tal método resulte claro y cómodo, cabe preguntarse si corresponde a la realidad. Examinando la historia de la Orden, se siente la tentación de llegar precisamente a la conclusión opuesta: es en los tiempos de esplendor «numérico» cuando los Capítulos Generales han necesitado batallar con más fuerza para mantener la observancia. También se constata cómo, a medida que la Orden va creciendo, los Estatutos comienzan a endurecerse y adquirir cierta rigidez que no poseían al comienzo. Cabe preguntarse también, examinando de cerca la vida de la Cartuja, si es apta para ser vivida por grupos numerosos.
- ¿Pese a los problemas, qué piensa la Cartuja de su futuro?
- En cualquier caso, la Orden sigue su camino sin preocuparse mucho, al parecer, por aumentar el número de sus monjes. Cada vez se exige mayor edad para ingresar; aumentan los ya largos años de probación y se exige más a los aspirantes. Ni los Estatutos Renovados (1973) ni los Estatutos de la Orden Cartujana (1983) han cedido a la fácil tentación de «dulcificar» la observancia, conscientes de que, en definitiva, el cartujo no puede tener otro apoyo ni otra razón de ser que Dios solo. La Cartuja es lo que es, o dejaría de ser la Cartuja. Durante siglos ha sido y sigue siendo uno de los caminos más sólidos de vida cristiana que la Iglesia ofrece al mundo.
Epílogo
Y al final...
Ya conoce el lector qué es un cartujo, cuál es su estilo de vida y cómo es muy posible oír, atender, escuchar la voz de Dios, llamando al estado de perfección de la vida cartujana. Se puede ser fiel, se puede llegar hasta el final, porque la gracia de Dios siempre está presente y Dios no espera sino que le pidamos para dar más y más...
El cartujo es el hombre que ha recibido de Dios el don de servirle únicamente a Él, sin más compensación que Él mismo.
El cartujo vive para Dios, acompañado de Cristo, pudiendo contra toda dificultad, porque es el mismo Cristo quien conforta al monje de la Cartuja,
Vivir radicalmente a Cristo crucificado es la razón de ser de la Cartuja.
Laus Deo