Un poco de historia

 

 

 

 

 

 

 

 

La rama femenina de la Orden, las monjas cartujas, surgió en 1145 cuando las monjas de Prebayon, en el sur de Francia, pidieron a los monjes de la Gran Cartuja, poder seguir su mismo estilo de vida.

Sin embargo, no ha sido sino hasta los años que siguieron al Concilio Vaticano II cuando se pudo adecuar su vida y conformarla totalmente al ideal vivido por san Bruno: En la soledad y silencio del desierto acoger el Amor de Dios que invita a

"Buscarle más ardientemente,
encontrarle más prontamente
y poseerle más plenamente
"
   (Estatutos de las Monjas, 1.4)

A pesar del transcurso del tiempo, el carisma de nuestro fundador sigue tan vivo y actual hoy como en 1084. Hoy, como ayer, hombres y mujeres siguen sintiéndose llamados, como san Bruno, a vivir sólo para Dios en el silencio y soledad del desierto.

   
     
 

Cartuja