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Requisitos para ser cartujo |
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Para ser cartujo se necesita, ante todo, sentir la llamada de Dios, o vocación. Unas veces, esta llamada resulta clara y transparente. Otras, las más, tiene que abrirse paso entre oscuridades, resistencias y lucha interior. Se requiere también buena salud, no sólo física, sino también psíquica. La adaptación a la soledad exige un carácter equilibrado y madurez humana. Para poder ingresar se exige haber cumplido los veinte años. Nuestros Estatutos ponen muchas trabas para recibir aspirantes con más de cuarenta y cinco años por lo difícil que resulta la adaptación a nuestra vida a partir de esa edad. Aunque Dios llama cuando quiere y como quiere, hay que partir de esta realidad: las exigencias espirituales de la Cartuja son muy fuertes, y sin un cierto "rodaje" espiritual previo, sin la práctica de una vida cristiana coherente, humanamente es imposible perseverar en nuestra vida, ni siquiera entenderla. Normalmente, antes de recibir a alguien, se piden informes a algún sacerdote que conozca al aspirante a cartujo. Si éstos son positivos, se le invita a hacer una prueba vocacional de ocho a quince días, que realizará directamente en la ermita, como un monje más. |
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