Acaso  nuestro  SILENCIO

¿No suele estar lleno de demasiados ruidos?

Entonces mejor probar a:

Silenciar el silencio, lentamente,
haciéndolo remanso de la vida,
es tarea difícil y atrevida,
por humana, quizás, la más urgente.

Retumba el corazón ruidosamente,
es corcel receloso de la brida;
si el silencio es la Tierra Prometida,
de cierto es vocación de penitente.

Cuánto y cuánto silencio pordiosero
mendigando de modo vergonzoso
un mendrugo de calma pasajero…

Silenciar el silencio es trabajoso,
es paciente labor de jardinero
que un día, en una FLOR, halla reposo.

                                        Un    cartujo