Sobre todo en la vida pastoral uno se relaciona con personas estupendas. Pues bien, la Escritura nos enseña que las relaciones crecen y maduran en el distanciamiento, como los hijos crecen también mediante la separación de sus padres para hacerse adultos.

Las relaciones pastorales tienen necesidad de distanciamientos periódicos a fin de estar siempre a la altura de la eternidad.

Los distanciamientos, a la postre, no tocan la fuerza, la verdad de las relaciones. Y nuestra primera relación es con Dios.

En la manera de rezar de una persona se sabe perfectamente si vive de verdad el primado de la relación con el Señor.

      Cardenal Martini