Confiar en la misericordia infinita de Dios

Debes descubrir ante Dios tu maldad y tu miseria, y allí, en la contemplación de su bondad y misericordia infinitas (para que tu espíritu no se turbe), acúsate y examínate. No pongas tu esperanza en ti mismo ni en tu modo de vida, y con plena y absoluta confianza abandónate por entero a Dios. Entonces,

Leer más

La verdadera humildad

Cuando tengas que elegir entre dos cosas, elige la que más humilla con el fin de crecer en la virtud. Sin humildad, no hay nada que pueda edificar. ¿Qué te aprovecha el haber edificado a muchos si tú no obtienes ningún provecho de ello? Si uno gana el mundo entero, pero se pierde a sí

Leer más

Aceptar con alegría las humillaciones

Por eso, debes decir: «He venido aquí a ser reprendido, despreciado, apartado de un lugar a otro; a servir a todos, a someterme a todos, a no contradecir a nadie, como el último y el más despreciable de los esclavos al servicio de príncipes. Cualquier cosa que encuentre, de pensamiento o de obra, contraria a

Leer más

No hay humildad sin humillaciones

No se llega de un extremo al medio, o a lo recto, si no se hace un esfuerzo intenso hacia el extremo opuesto. Tienes un ejemplo en el enderezamiento de una vara curva: si quieres ponerla recta, no basta con empujarla hasta el medio, sino que, a causa de la oposición de su naturaleza, has

Leer más

No disimular las propias miserias

Cuando la ocasión se presente, renuncia con alegría a ti mismo, a tu propia opinión y voluntad por seguir las de otro; no intentes disimular tus miserias ni evitar las reprimendas y el rubor espiritual, sino desea la humillación; no justifiques tus faltas y no ocultes ni tapes todo lo que haya en ti de

Leer más

Controla tus sentimientos y tu lengua

Si en tu corazón se levanta una tentación de disgusto, impaciencia o ira contra un hermano, vigila tus pensamientos y tu voluntad con gran diligencia a fin de que no trames nada ni concibas ningún mal pensamiento contra él. De igual modo, controla tus sentidos y tu lengua para no difamarlo, criticarlo ni acusarlo. Por

Leer más

Las opiniones de los hombres son inestables y frágiles

¿De qué te sirve que los hombres tengan una excelente opinión de ti? Por otra parte, ¿qué daño puede hacerte que te consideren de poco valor? Las opiniones de los hombres son inestables y frágiles, y ante Dios ni te condenan ni te exculpan. No prestes atención al tiempo presente ni a los juicios de

Leer más

Ver a Cristo en los hermanos

Piensa siempre: si sirvo a un hermano, a Cristo he servido; si desprecio a un hermano, si me enojo con el prójimo, a Cristo se lo he hecho. Piensa siempre: quizás agradaría ahora al Señor que yo hiciera por Él esto o aquello en la persona de este hermano, así que haré sin demora un

Leer más

No juzgar

Debes hacer un pacto con Dios, un compromiso firme y perpetuo de no juzgar jamás a nadie. Aunque existan indicios, tú nunca des crédito a las críticas vertidas contra el prójimo ni las tengas por ciertas, cualquiera que sea el mal que haya hecho. Incluso cuando veas que el prójimo no puede justificarse, concédele siempre

Leer más

No despreciar a las personas faltas de dotes naturales

Asombra que alguien pueda indignarse o mostrar desagrado contra su prójimo porque no sepa cantar o predicar, o no tenga una buena voz, ni memoria, ni elocuencia, ni los demás dones que Dios concede gratuitamente, puesto que solo puede tenerlos aquel a quien le hayan sido dados. Por eso, en modo alguno debe culparse a

Leer más
Esta web utiliza cookies para mejorar su experiencia de navegación. Puede consultar nuestra Política de Cookies.    Ver Política de cookies
Privacidad